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Más allá de Praga

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Publicado por Marta Franco el 14-04-2008

Praga - Por Carlos ZorraquinoEn el corazón de Europa, Praga se alza como uno de los destinos más apetecibles de los viajeros que desean pasar unos días en un entorno bello, agradable y con una rica oferta cultural y de ocio. A la sombra de la capital, el resto de la República Checa permanece injustamente ignorado por muchos turistas. Impresionantes castillos, pequeñas ciudades llenas de magia, encantadores pueblos y hermosos parajes naturales esperan al visitante que se adentre en este fascinante país. El precio no es obstáculo.

Con sus campanarios, su castillo y su historia, la bella Praga se ha convertido en un destino ineludible para un gran número de viajeros que no pueden resistirse a conocer la ciudad de Kafka y deambular por sus calles llenas de encanto. Tanto los operadores turísticos como los mismos praguenses lo saben, y no hay nada más sencillo que encontrar un recorrido guiado o un menú traducido para satisfacer las demandas de las miles de personas que visitan esta floreciente capital. Sin embargo, sería un error permitir que su magnetismo nos hiciera cerrar los ojos ante los secretos que esconde el resto del país. Más allá de Praga, la República Checa es una joya que merece la pena descubrir.

Praga - Por Daiga, Fotolia.comAunque la capital es tradicionalmente el punto de partida de cualquier itinerario, no hay por qué desperdiciar otras posibilidades. Desde el aeropuerto de Girona, la compañía de bajo coste Ryanair ofrece vuelos económicos hasta Brno, la segunda ciudad checa en importancia. Con algo menos de 400.000 habitantes, esta relevante capital industrial es además un importante enclave para los amantes del motociclismo. No es su único atractivo. El pasado histórico de la zona no dejará indiferentes a los que quieran conocer una muestra del interior de una representativa urbe centroeuropea.

La fortaleza de Špilberk ofrece una magnífica oportunidad de adentrarse tanto en la historia del castillo –relevante edificación defensiva desde el siglo XIII– como en la de la ciudad, además de dar cabida a distintos actos culturales. Quizá lo más interesante sea precisamente su uso como prisión. Špilberk fue una famosa cárcel durante los siglos XVIII y XIX, utilizada no sólo como castigo por los crímenes más graves sino también como destino de numerosos presos políticos. La historia del presidio no terminó con su clausura en la década de 1850. Durante la ocupación nazi, la Gestapo volvió a aprovechar sus mazmorras y salas de tortura, que se pueden visitar en la actualidad en un recorrido cronológico.

De vuelta en el centro de Brno, el mercado de las hortalizas alrededor de la fuente del Parnaso, en Zelný trh, es un buen comienzo para un paseo por la ciudad. En la misma plaza, el Palacio Dietrichstein alberga la sede del Museo nacional Moravo, con piezas arqueológicas como la Venus de Věstonice, que data de hace unos 25.000 años. En las proximidades se encuentra el monasterio capuchino. De gran sencillez, la cripta de la edificación exhibe los cuerpos momificados de unas 150 personas en un asombroso estado de conservación, un espectáculo ciertamente tétrico pero común en la República Checa, donde es habitual encontrar expuestos instrumentos de tortura, alusiones relativas al pasado más tenebroso o recordatorios de tipo fúnebre.

Catedral de San Pedro y San Pablo por Jaroslav Machacek, Fotolia.comEn el Ayuntamiento Viejo, al otro lado de Zelný trh, se encuentran los dos símbolos más queridos de la ciudad: la rueda de carreta y el famoso Dragón de Brno, protagonista de multitud de leyendas, que no es ni más ni menos que un enorme cocodrilo que cuelga bajo los arcos del pasillo de la entrada. El recorrido por Brno puede completarse con una visita a la iglesia de San Miguel, la de Santo Tomás o el Ayuntamiento Nuevo, aunque la catedral de San Pedro y San Pablo, en la colina de Petrov, no debería pasarse por alto. Por otra parte, los amantes de la arquitectura no querrán terminar su viaje sin hacer una parada en la Casa Tugendhat, obra de Mies van der Rohe.

Entre Brno y Praga se encuentra la ineludible Kutná Hora, que en la Edad Media rivalizó en importancia con la capital y que aún conserva gran parte de su esplendor. La catedral de Santa Bárbara es una de las construcciones más relevantes del gótico checo y una visita obligada en la ciudad. Santa Bárbara es la patrona de los mineros, y fueron éstos los que financiaron las obras. En el interior pueden observarse interesantes frescos con imágenes de estos trabajadores.

Sin embargo, el lugar más llamativo es seguramente el impresionante osario Sedlec. Se trata de un antiguo monasterio decorado con los restos de los 40.000 cadáveres que se apilaban en la cripta cuando la familia Schwarzenberg lo compró en 1870. Guirnaldas de cráneos, escudos de huesos y hasta un enorme candelabro componen una increíble y al mismo tiempo truculenta decoración que no dejará indiferente a nadie.

Una buena opción para conocer la República Checa de otra manera es seguir las huellas de sus innumerables castillos. Al sur del país, la ciudad medieval de Český Krumlov es un buen punto de partida. Siguiendo el camino del norte, Hluboká nad Vltavou, Kratochvíle, Červená Lhota, Zvíkov u Orlík, o Bouzov y Plumlov hacia el este, son sólo algunos de los ejemplos más conocidos de las interesantes joyas que se pueden encontrar en una ruta dedicada exclusivamente a estas construcciones. Y no es la única posibilidad.

Karlovy Vary por Anton Cosenco, Fotolia.com ¿Qué tal una visita a un balneario en un bello entorno centroeuropeo? Karlovy Vary es conocido desde hace un milenio por las propiedades de su agua, pero no son pocos los que se aproximan al lugar, próximo a la frontera alemana, para disfrutar de esta bella y acogedora ciudad y asistir a citas como su festival internacional de cine. Algo más al sur, Mariánské Lázně ofrece otra bella estación balnearia rodeada de un bonito paisaje natural.

Desde pequeñas y agradables ciudades centroeuropeas hasta los castillos más impresionantes, pasando por bellos caminos naturales, afables bodegas rurales y atractivos pubs donde degustar una buena cerveza y un plato de gulasch lejos de aglomeraciones turísticas. Con sus acogedores lugares para el descanso, su rico patrimonio cultural y su interesante pasado histórico, la República Checa es un destino fascinante y económico al alcance de todo el que quiera descubrirlo.

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Brno (en inglés)
Špilberk
Casa Tugendhat (en inglés)
Kutná Hora (en inglés)
Osario Sedlec (en inglés)

Fotografías: © Carlos Zorraquino | © Jaroslav Machacek - Anton Cosenco - Daiga - Fotolia.com.

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